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PCLA - Volume 3 - número 1:  outubro / novembro / dezembro 2001

 

DANIEL PRIETO CASTILLO, LA PLANIFICACIÓN
COMO UNA EXPERIENCIA DECISIVA


Luciana PERELLÓ
(Universidad ORT, Uruguay)


Interpelados por este escenario de globalización y neoliberalismo que tanto ha impactado al mundo de las comunicaciones, se estima necesario hacer memoria, aprender de lo andado y explorar nuevos senderos latinoamericanos partiendo de la premisa de que no ay democracia sin comunicación y no hay desarrollo posible sin comunicación democrática. En este sentido se hace indispensable nombrar a Daniel Prieto Castillo quien ha trabajado toda su vida en el campo de la comunicación social. Su itinerario, su trayectoria, su vida constituye un aporte todo a la teoría latinoamericana de la comunicación. Prieto Castillo, mendocino, maestro, educador, comunicador ha recorrido América Latina y ha sistematizado tanto sus experiencias como sus sueños.

Haciendo propias sus palabras y sus prácticas, aparece con mucha fuerza la necesariedad de abrir un espacio de reflexión con los todos los actores que trabajan desde los postulados de una democratización de los procesos comunicativos. Daniel Prieto Castillo expresa "Un comunicador tiene mucho que hacer en el seno de los procesos culturales latinoamericanos. Puede colaborar en la recuperación de la memoria histórica de una comunidad, en el fortalecimiento de las organizaciones, en el desarrollo de las formas de expresión que se integren a las relaciones cotidianas, en el trabajo de lectura crítica de mensajes."¹

Su pensamiento posibilitaría situar a América Latina en un nuevo modo de desarrollo integrado que combine el crecimiento económico con el desarrollo social y propicie la equidad. En este marco, la participación requiere de un pertinente proceso de planificación y gestión de lo comunicacional que influya en la definición de políticas nacionales y regionales de comunicación social.

El propósito de este trabajo se centra en la problemática de la planificación, tema central en Prieto Castillo para atender las demandas comunicacionales de grupos, comunidades e instituciones. Se organizará en tres apartados generales, en el primero se dará cuenta de la imbricación de la cultura y la comunicación; en el segundo se tratarán los antecedentes de la planificación como experiencia decisiva en el autor, para luego plantear su propuesta de planificación y gestión en el campo comunicacional revisando conceptos fundantes, metodologías y lenguajes trabajados. Por último se expresarán algunas reflexiones finales.

Cultura y Comunicación

En sus producciones, Jesús Martín Barbero sostiene que pensar los procesos de comunicación desde la cultura significa dejar de pensarlos desde las disciplinas y desde los medios.2 Coincidiendo con este abordaje, Daniel Prieto Castillo se separa de la lógica de los productos, para reconocer los procesos socio - históricos y no caer en un vacío social y cultural.

El lenguaje se constituye en el soporte de la cultura, pues sirve de vínculo para expresarse y ser ante los demás. Percibir es percibir lo familiar, lo cercano, de ahí que la percepción se entiende como un problema cultural. Cada comunidad tiene sus modalidades de enfrentar y resolver sus problemas, sus ritos, sus creencias, sus ceremonias, sus ciencias, sus expectativas.

Destaca que "la incapacidad perceptual nos deja a merced del entorno, nos vuelve objetos, nos condena a recibir y aceptar todo los que nos rodea al ignorar sus propias prácticas sociales"3 . Allí, en esas prácticas es donde se constituye el campo de acción del planificador.

Por lo tanto, la comunicación se presenta para el autor como una instancia articuladora, una mirada desde la cual abordar las prácticas. Sin embargo, no es la única, sino que necesita construirse en la interdisciplinariedad.

Construirse en comunicador

La metodología propuesta por el autor facilita y profundiza la comprensión de la realidad basada en el concepto investigación - acción, que a su vez está íntimamente ligado a un investigador comunicador que se integra a las prácticas y se deja atravesar por los sentidos que allí se generan, pero que no se identifica de manera plena con los actores sociales ya que dispone de saberes que se ponen en juego de manera diferente; además se hace responsable de la vigilancia metodológica del proceso. Lo que destaca el autor es una relación dialógica entre los investigadores/comunicadores y los actores sociales. Lo dicho implica reconocer la complejidad del campo.

Si bien la planificación de los procesos comunicacionales constituye un recorte de un campo específico de la actividad profesional, se puede afirmar que todas las acciones de comunicación generan cambios independientemente de los actores que las promuevan o intervengan.

Utopías y planificación

Prieto Castillo dice:" La pregunta por planificación es siempre una pregunta por el futuro. No hay forma de proyectarse sin pensar en que se quiere ser y cómo se lograría ese ser. Estamos desde un comienzo en el terreno de una temporalidad que nos interpela desde el mañana."4

Simón Rodríguez tan citado en su obra, proponía una mirada hacia atrás para empezar a construir, aprender de nosotros mismos, recuperar el lenguaje pleno de sentido de la juventud latinoamericana en pleno proceso de fundación de la Patria. La comunicación social que soñaba el maestro requería de un conocimiento de las cosas, de los seres y del lenguaje.

El autor al que se hace referencia parte de la utopía para explicar la planificación de los procesos comunicacionales. Pues como dice Rosa María Alfaro "las propuestas de cambio no son hoy sostenibles si no adhieren a una utopía universal por la igualdad, el desarrollo y la democracia."5 No hay planificación sin utopía, sin sentido y sin voluntad de cambio.

Dado que las personas, los grupos y las instituciones ponen en juego estrategias derivadas de sus propias experiencias, devienen en portadoras de una riqueza sociocultural que puede ser aprovechada y utilizada como material para la planificación.

Antecedentes

Los comienzos de la planificación en comunicación se remontan a dos experiencias decisivas para el autor: Los encuentros que se impulsaron desde la CIESPAL (1982 a 1987) y la continuidad de esas iniciativas en el Proyecto Radio Nederland Training Centre en San José de Costa Rica6 (1988 a 1995).Estas líneas de planificación permitieron el diálogo entre universitarios, comunicadores ligados a proyectos del Estado y de organizaciones de educación popular. Fueron años de una intensa producción para Prieto Castillo.

Todo el material elaborado se constituyó en un diagnóstico de situación sobre los estudios de Comunicación Institucional en la región. Algunas características observadas fueron la despreocupación por la planificación institucional, los problemas de relaciones internas y externas que generaba su ausencia.

La permanencia del modelo clásico de comunicación y sus consecuencias para la práctica como el protagonismo institucional que acentúa el papel del emisor en el proceso y entiende al receptor como recipiente a llenar, pasivo y sin inicativas. El concepto de retroalimentación como una solución mágica para entender el proceso, intentando poner al receptor en emisor.

Otros aspectos no tenidos en cuenta fueron la despreocupación por lo cultural y la comunicación interna, siendo poco frecuentes los diagnósticos de comunicación entre la población. La existencia de errores a la hora de narrar, de involucrar sectores de población expresaban el desconocimiento de recursos para analizar y mejorar la comunicación interna de las instituciones.

La ausencia de métodos dirigidos a la evaluación y al seguimiento demostró la ignorancia de los alcances de los mensajes y el peso de los contenidos por sobre las formas como desconocimiento de los alcances en el trabajo educativo.

La planificación de la comunicación en Daniel Prieto Castillo

El autor propone abordar a las prácticas sociales desde la mirada comunicacional7 orientada hacia el complejo juego de las relaciones dentro de las instituciones, hacia la percepción ajena, a la producción de sentido para quienes necesitan apoyar sus prácticas cotidianas. En definitiva, define una mirada al servicio del cambio y del desarrollo.

"La planificación de la comunicación dentro de una institución se ocupa de luchar contra la entropía, del apoyo a la co-responsabilidad comunicacional, de la evaluación y la construcción de percepciones, de la producción de documentos comunicacionales de referencia y de la promoción de la memoria del proceso".8

El autor propone que la institución debe convertirse en una unidad de comunicación, es decir, comprender que cada miembro, cada espacio, cada mensaje, cada relación forman parte de un mismo sistema de comunicación. Por supuesto todo esto es viable si la institución ha tomado conciencia de los alcances de lo comunicacional.

El autor considera que buena parte de la improvisación en este campo proviene del desconocimiento del alcance, de las relaciones internas y de las características de los medios con los cuales se intenta trabajar. Los conceptos que plantea para reflexionar sobre el alcance son los de situación de comunicación; la emisión y percepción permanentes; percepción y apropiación cultural y texto social.

Se trata de leer situaciones de comunicación a través de saberes, herramientas que nos entrega la comunicación como teorías y metodología tales como: análisis de relaciones interpersonales y grupales; análisis de flujos de información; lectura crítica de mensajes, análisis y planificación de medios, investigación de interlocutores y de instituciones.9

Una situación de comunicación es en un contexto y en un proceso. Es la institución y sus sistemas de relaciones, sus conflictos. Es su comunicabilidad, es decir, la forma en que se utilicen los medios y la manera de acercarse a sus interlocutores. Es su imagen y la forma en que la construye. Se entiende y desenvuelve en la vida cotidiana, en el lugar de las personas y grupos se constituyen como sujetos de las prácticas sociales.

Con respecto a la percepción y apropiación cultural expresa que no se trata de hacer el trabajo de un antropólogo, pero sí se hace necesario avanzar en aquello que la gente sabe y no sabe del tema en torno al cual girarán los mensajes, las versiones que circulan entre el grupo, cómo son percibidas y evaluadas por éste, qué alternativas de solución proponen. Se trabaja también con la gente en la identificación de los medios, formatos, lenguajes apropiados para elaborar y difundir mensajes, permitiendo respetar la percepción y la cultura de la gente y al mismo tiempo que coincida con los propósitos comunicacionales de la institución, en el sentido de apropiarse de ese texto socio-institucional. El reconocimiento de situaciones de comunicación lleva a distinguir los diferentes espacios de interlocución, a partir del otro para planificar y elaborar mensajes. Estos conceptos funcionan de base de reflexión y no como un esquema que un planificador de la comunicación institucional debiera investigar en los grupos sociales con los cuales trabaja. Es un punto de partida conceptual y no un punto de llegada de la investigación.

La formalización de objetivos se establece como la etapa más importante del proceso de planificación, pues comunican lo que se pretende alcanzar, orientan el desarrollo posterior del proceso de planificación y sirven de parámetros para medir el progreso del programa inicial y sus logros finales. Luego, sigue la tarea de plantear estrategias comunicacionales para lograrlos. Éstan consisten en elegir entre múltiples posiblidades de acción. Entre ellas: las relaciones con la institución, los medios y mensajes de comunicación intrainstitucional e interinstitucional; los medios para dirigirse a los interlocutores; los mensajes de comunicación extra comunicacional; la información a comunicar. El autor llama la atención sobre la capacidad de lectura crítica de los propios materiales trabajados y sobre la necesidad de acercarse a los interlocutores a través de los recursos de validación. Pues como resalta Prieto Castillo se trata de partir siempre del otro. En la comunicación en la comunidad, destinada a compartir experiencias y a avanzar en un aprendizaje común, lo importante no son los mensajes, sino la gente quien le da sentido a aquellos. En este sentido, se trata de implementar talleres de reflexión y no entrevistas dirigidas por un especialista para que la investigación y la validación se integren a una relación más amplia con la cultura y la vida cotidiana de la gente. La validación se apoya en la oportunidad de cooperación en el proceso que servirá a todos los involucrados en él, que luego se extenderá a la comunidad.

Realizada determinada acción comunicativa queda la pregunta por la manera en que la gente se ha apropiado de algo, lo ha criticado o rechazado, se ha mostrado indiferente entre tantas otras posibilidades. Se hace referencia al sistema de seguimiento, fundamental si se busca una real interrelación entre la institución y sus interlocutores pues sólo a partir de él se puede realizar una adecuada evaluación. Para esta etapa de la planificación, el autor sugiere la utilización de una buena técnica de registro, el texto paralelo, que sistematice la memoria del proceso en el cual se recogen observaciones, reflexiones, productos de entrevistas y todo lo que se produce en una relación comunicacional. A menudo quienes trabajan en comunicación pasan años realizando tareas trascendentes, pero que al cabo de los mismos no tienen dónde leerse, por lo tanto no le quedan muchos recursos para evaluar. La evaluación consiste en revisar lo que se hizo, si se alcanzó o no lo deseado, cómo se logró, por qué el proyecto anduvo de tal o cual manera. Daniel Prieto Castillo plantea dos formas de evaluar que no son excluyentes, sino complementarias: una externa, a cargo del comunicador que selecciona ciertas variables y analiza sin el involucramiento de los interesados y otra participativa también a cargo del propio comunicador, pero en este caso con la participación de quienes han estado involucrados en el proceso.

Con lo dicho, se concluye en que se hace imprescindible gestionar la comunicación para pasar de la abstracción de los individuos a la recuperación de los sujetos en una trama de relaciones, basada en la cooperación y la construcción.

Algunas reflexiones

La planificación y la gestión de la comunicación social aparecen en su obra como momentos de explicitación y toma de consciencia en la vida y en la construcción de la historia de un grupo, comunidad o institución. Daniel Prieto Castillo hace hincapié en la relevancia de lo comunicacional como articulación de los modos colectivos de interacción y producción de significaciones que afectan las prácticas políticas y sociales en los procesos actuales de globalización económica, tecnológica y cultural. Entiende a la comunicación institucional no sólo como un ámbito de estudio sino también como un espacio de intervención y exploración de las posibilidades de cambios sociales y políticos. En este sentido, su propuesta defiende, apoya y moviliza a la democratización de los procesos comunicacionales basada en el reconocimiento de las capacidades de cada uno para expresarse, para describir su respectiva realidad, construir conocimientos y transformar las relaciones sociales en que está inserto. Ser capaces de integrar, hacerse cargo del mayor número de aportes y demandas sociales comunicadas y comunicables, es decir, capaces de ser puestas en común.

Se destaca la planificación que encare acciones locales que promuevan el desarrollo. La postura del comunicador como mediador, que consiste en establecer relaciones entre actores o ámbitos que se afirman como separados. La comunicación se asocia al desarrollo de un grupo, comunidad o institución, a sus prácticas concretas, al diálogo entre sus pobladores, sujetos y protagonistas de los programas propuestos.

Como respuesta al neoliberalismo económico y a la globalización, su obra, su vida se constituye en acciones concretas que proponen una resistencia basada en la solidaridad, en el cosmopolistismo democrático, en pedagogías activas, en redes de asociación; en anclarse en un territorio.

Pensar en una comunicación que sea más interpeladora que seductora es fundamental desde el punto de vista de la construcción de poder. Un camino alternativo en esa dirección pasa por la revisión de esas maneras de pensar y practicar la comunicación social. Pues todo problema social entraña un problema comunicacional y toda solución social entraña una solución comunicacional. La comunicación como un elemento clave en cualquier espacio de la sociedad, es la instancia que lo articula y la sostiene. Por eso su propuesta de planificación de comunicación desde la perspectiva de la mediación pedagógica. Se necesitan prácticas de aprendizaje destinadas a ampliar el marco de las decisiones personales y grupales, prácticas en las que se vayan generando oportunidades para la iniciativa, la interacción y la gestión.

BIBLIOGRAFÍA

Alfaro Rosa María, Ciudadanía y comunicación. Seminario dictado la maestría de Planificación y Gestión de los Procesos Comunicacionales PLANGESCO, La Plata, agosto de 1999.

Martín Barbero, Jesús. De los medios a las mediaciones. Ed. G Gilli, Barcelona, 1987.

Prieto Castillo, Daniel Diagnóstico de comunicación. Mensajes, instituciones, comunidades. Ciespal, Quito, Ecuador, 1990 (reimpresión).

La comunicación en la educación, Ediciones CICCUS- La Crujía, Buenos Aires, 1999.

Mediación de materiales para la comunicación rural, Serie Comunicación Rural, INTA, Buenos Aires, 1995.

Introducción a la comunicación rural, Serie Comunicación Rural, INTA, Buenos Aires, 1994.

Comunicación, Universidad y Desarrollo, Ediciones CICCUS-La Crujía, Buenos Aires, 2000.

Diagnóstico de comunicación, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA, 1993

Planificación de la comunicación institucional, San Salvador, San Salvador,1993.

Elementos para un Plan de Comunicación de la Universidad Nacional de Cuyo, documento de discusión, Mendoza, 1998

Utopía y comunicación en Simón Rodríguez, CIESPAL, Quito, 1987.

La fiesta del lenguaje, Ed. Coyacán, México, 1994.

Uranga, Washington. Introducción a la planificación de procesos comunicacionales, (material de reflexión) La Plata, 1999.

Notas

¹ Daniel Prieto Castillo, Diagnóstico de comunicación ( CIESPAL, Quito, 1990), 305.

2 Jesús Martín Barbero, De los medios a las mediaciones ( G..Gilli, Barcelona, 1987), 227.

3 Daniel Prieto Castillo, Diagnóstico comunicacional, (CIESPAL, 1990),. 320.

4 Daniel Prieto Castillo, Programa diseñado para el taller Planificación y Gestión I que coordina en la maestría PLANGESCO, 1998.

5 María Rosa Alfaro, Memoria de seminario "Ciudadanía y Comunicación" PLANGESCO, 1998.

6 Prieto Castillo participó como docente en estas experiencias y trabajó en el área de investigación, desarrollando proyectos en las siguientes temáticas: educación a distancia, educación para la supervivencia infantil y medios de comunicación social.

7 La mirada desde la comunicación para desentrañar la compleja trama de las prácticas sociales que se manifiesta según el autor en la comunicación interna, la comunicación interinstitucional y la comunicación con la sociedad.

8 Daniel Prieto Castillo, La planificación de la comunicación institucional ( San Salvador, San Salvador 1993),.6.

9 El desarrollo propuesto parte de varios diagnósticos: de la institución, de los medios y de los interlocutores de la institución.

 

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