
PCLA - Volume 4 - número 4: julho/ /agosto /setembro 2003
Las telenovelas de la
Globo:
pensamiento e mirada de José Marques de Melo
Entrevista de José
MARQUES DE MELO a Mario NIEVES
Fonte: Livro: Televisión Bajo Palabra -
poder, pasión en la TV Brasileira
Mario Nieves,
Universidad Regiomontana Monterrey
El
profesor José Marques de Melo es una figura muy relevante en el ámbito académico
brasileño. Relevante por su magisterio y relevante por sus aportes al
pensamiento sobre los medios. Su obra más difundida, Comunicación social:
Teoría e Investigación, es un obligado referente. Es autor además de Para
una lectura crítica de la comunicación, entre otros textos imprescindibles.
En 1988 publicó en São Paulo As telenovelas da Globo, cuyo examen
permite un acercamiento al interesante universo de la producción y exportación
de uno de los productos emblemáticos de las industrias culturales "catarsis
colectiva" para definir la naturaleza del impacto, en Brasil, de las
telenovelas, "una tregua en el ritmo de vida intenso de las grandes
ciudades o en la monotonía de las suburbios", cuyo éxito
"corresponde a una planeada estrategia de marketing... El secreto de su éxito
está en la potencialmente fiel a un tipo de programación capaz de complacer
los deseos de diferentes niveles etáreos y socioeconómicos". El maestro
Merques de Melo ha sido el primer investigador brasileño en acercarse con fines
académicos a la telenovela, cuando a nadie se le ocurría hacerlo por ser
considerada blasfema. Su primera intención fue entender las razones del gran
consumo popular de la telenovela. Uno de sus estudios más reveladores está
relacionado con el papel de la prensa en la legitimación de la telenovela, a
pesar de grandes reservas y rechazo de influyentes sectores como el de los
intelectuales. Tal es a grandes rasgos su interés por un fenómeno que continua
siendo un tema pendiente en su trayectoria porque, según su propia percepción
"es el producto de mayor importancia en la industria cultural da América
Latina y ha sido poco estudiada por os intelectuales". En las líneas que
siguen, reproduzco la charla que sostuve en español con el profesor en São
Paulo.
MN:
Un libro suyo hace años continúa siendo leído como si sus palabras fueran de
ayer. ¿Cuáles son sus claves?
JMM:
Este libro sobre las telenovelas de la Globo hay sido parte de un largo proyecto
sobre el análisis de la telenovela en Brasil, al cual me he dedicado desde la década
de los sesenta. Yo he sido el primer académico brasileño en hacer investigación
sobre las telenovelas. En aquel entonces nadie las estudiaba. En la academia la
telenovela era considerada lo peor de la basura. La telenovela, los cómics
y esos productos todos. Yo empecé mi trayectoria en primer lugar intentando
elucidar la cuestión de por qué a la gente le gustaban las telenovelas, por qué
había llegado a ser un producto de gran consumo popular. Como tú sabes, la
historia de la telenovela brasileña tiene varias fases, pero el año 64 es
clave para entender la difusión de la telenovela brasileña. Hasta 64 las
telenovelas no era popular. Era más bien un producto para elites, para grupos
de las case medias...
MN:
¿Qué relacíon hay entonces entre los acontecimientos de 1964 y la telenovela
en Brasil?
JMM:
Mira: hubo un golpe de Estado en Brasil, los militares tomaron el poder. João
Goulart era el presidente. Fue derribado del poder. Los militares lo tomaron l y
lo sustentaron durante más de veinte años. Entonces a partir de 1964 se impuso
al Brasil una ley marcial en que los partidos políticos no podían funcionar,
la gente no podía estar en las calles. Claro, eso después fue restablecido a
través de controles. Pero los años 64 y 65 han sido años de desactivación
política del país. La gente no salía de las casas. Y consecuentemente se da
el fenómeno de que los hombres tenían que quedarse con su familia en las casas
porque no podían ir a los bares, a los recintos callejeros para hablar de política
y otras cosas. Entonces empezó la telenovela como una distracción de la
población brasileña.
En
el año 66 yo hice la primer investigación para intentar comprender por qué la
telenovela apasionaba a las mujeres. Porque entonces se decía que la telenovela
era un divertimiento de mujeres. Y cuál no fue mi sorpresa verificar que las
mujeres decían entre líneas que también los hombres veían las telenovelas.
No era un producto de consumo netamente femenino, sino familiar. Esa investigación
está publicada en mi primer libro, que fue lanzado en el año 70. Se llama Comunicación
social. Teoría e Investigación y fue publicado largamente. Ha sido un best
seller académico. Se han vendido más de veinte mil ejemplares en todo el país
durante varios años. Hubo un momento en que no autoricé la reproducción
porque me parecía que las investigaciones estaban cerradas, o sea que no tenían
ya validez para la realidad que vivíamos.
MN:
¿Y no ha hecho una revisión del libro?
JMM:
Yo no hago revisiones de libros. Yo no hago libros didácticos. Libro revisado
es el libro que se hace para los estudiantes. Yo nunca he escrito un libro didáctico.
Yo escribo ensayos, yo publico investigaciones, pero no lo he revisado. Prefiero
sacarlo de circulación y escribir nuevos libros antes que haces revisiones.
Cuando uno hace, produce libros que son textos para estudiantes, hay que
revisarlos. Yo tengo ganas de escribir libros de texto, pero no he tenido tiempo
ara eso.
Las
telenovelas se convirtieron en un gran éxito en todo el país. La Rede Globo
empezó a producir telenovelas y se ha convertido en un producto de consumo
popular intensivo, no solamente en el país sino en el exterior con la exportación
. Entonces regresé a la telenovela en un libro de los años ochenta, casi
veinte años después, como parte de un proyecto de UNESCO, que ha creado un
equipo internacional para estudiar la ficción, el flujo internacional de la
ficción televisiva. Entonces volví estudiar la telenovela en Brasil, un poco
la historia, el proceso de producción y como parte de ese proyecto publiqué
aquel libro que se llama As telenovelas da Globo. Y volví al tema de las
telenovelas bajo otras perspectivas. También participé de otro proyecto
internacional. Yo integré un grupo multinacional creado en Estados Unidos con
participación de Brasil, por la Fundación Rockefeller, para estudiar el
impacto de las telenovelas en los movimientos poblacionales brasileño. Se
sostenía una tesis de que la telenovela había influido en el descenso
poblacional de Brasil. Algo distinto del caso de México, en el que la
telenovela no ha tenido influencias. Y en México había telenovelas pro demográficas
(se refiere al proyecto desarrollado por Miguel Sabido en Televisa). Y aquí
nunca las hubo. Pero esa investigación fue hecha durante casi cinco años y yo
trabajé el tema de la legitimación de la telenovela por parte de la prensa.
Porque en la década del setenta telenovela era basura. En los años noventa la
telenovela ya se ha convertido en algo aceptado...
MN:
¿También entre intelectuales?
JMM:
Los intelectuales la soportan, no la aceptaron nunca. Pero por lo menos la
prensa diaria empezó a poner la telenovela en la agenda de los noticieros.
Entonces yo estudié, he hecho un largo proceso de análisis histórico
entendiendo cómo la prensa tomaba la telenovela como objeto de su agenda diaria.
He hecho el examen de cuatro décadas, un largo estudio entendiendo cuáles han
sido las principales telenovelas, las más populares, las que tenían mayor rating
y correlacionando este éxito con su presencia en la prensa: diarios, revistas
especializadas, incluso las revistas llamadas del corazón, que son revistas
dedicadas a los televidentes. Este estudio fue ya financiado por la Fundación
Rockefeller y se va publicar en México dentro de poucos meses en la revista Estudios
de Cultura Contemporánea de la Universidad de Colima.
Entonces
esa es un poco la historia de mi interacción con la telenovela. La telenovela
sigue siendo un tema pendiente en mi trayectoria porque me parece que es el
producto de mayor importancia en la industria cultural de América Latina y ha
sido poco estudiada por los intelectuales. Cuando yo fui decano de la principal
escuela de comunicación de este país, que es la Escuela de Comunicación de la
Universidad de São Paulo, yo desafié mi comunidad creando allí un núcleo de
investigaciones de telenovela. He tenido oposición de todas las partes, pero
hoy es el núcleo más productivo que tiene la universidad. Congrega por lo
menos veinte investigadores con proyectos de gran relieve y yo traté de acoger
en este núcleo a los principales profesores: Anamaria Fadul y todo su equipo.
Era un equipo chiquito entonces, porque nadie se atrevía a estudiar la
telenovela por prejuicios intelectuales, ideológicos.
Pero
hoy la telenovela se convierte en objeto de estudio en Brasil, después que fue
legitimada en el extranjero. Primero los franceses, los belgas, los holandeses,
los norteamericanos, estudiaron la telenovela brasileña. Y después los brasileños.
MN:
¿Fue legitimado el fenómeno dela telenovela en cuanto género o fue legitimada
la telenovela brasileña, que es un producto de mayor calidad?
JMM:
Yo creo que fue legitimada la telenovela en cuanto formato comunicacional,
formato ficcional televisivo. Porque no e estudia solamente la telenovela
brasileña. También la mexicana. Aunque el prejuicio que tenían los
intelectuales con relación a la telenovela, hoy lo transfieren para la
telenovela mexicana. Entonces, cuando hacen comparaciones entre la telenovela
brasileña y la mexicana no tratan de entender los entornos culturales. O sea,
la telenovela como cualquier producto cultural masivo correspondo a la sociedad
en que uno vive.
MN:
Permítame un comentario. Las telenovelas mexicanas por naturaleza son
excesivamente melodramáticas, a diferencia de las brasileñas que se distinguen
por otras razones. Argos Televisión en el mismo contexto social produce
telenovelas con una visión distinta a los melodramas de Televisa, reflejando la
realidad mexicana con una gran fuerza y con enorme aceptación . ¿No le parece
a usted que es un problema también de enfoque, de apropiación?
JMM:
No solamente eso. Es un problema a mi juicio cultural. México es un país muy
tradicional, donde la cultura española todavía muy fuerte y el conservadurismo
de las capas medias, sobre todo de las capas populares, es muy fuerte, un poco
diferente de la cultura portuguesa en Brasil y de la modernidad que Brasil ha
tenido en el siglo XX. Entonces hay que evaluar la telenovela como otros
productos en relación con la cultura. Claro que México está avanzando, y la
telenovela también. Pero es un proceso. Por ejemplo: hoy la telenovela brasileña
ha rescatado mucho el melodramatismo de la telenovela mexicana. Sí, porque ha
avanzado demasiado, pensando más en la exportación y ha perdido audiencia aquí.
Entonces trataron de mexicanizar la telenovela brasileña. Por ejemplo, la
telenovela que está ahora en el aire, que tiene 54 por ciento de rating
diario – se llama Lazos de Familia -, es un melodrama típico, muy
bueno hecho. Claro que el nivel de avances comportamentales de la sociedad
brasileña permite que la telenovela presente ciertas cuestiones que para la
cultura mexicana no serían aceptables, ciertos tabúes. No hay que avaluar con
si fueran los brasileños mejores que los mexicanos. Somos iguales. O sea,
repetimos la sociedad en que vivimos. Por ejemplo, en los otros países de América
las telenovelas brasileñas no son vistas por las capas populares. Estas
prefieren las telenovelas mexicanas. Por eso Brasil ha tenido que combinar también
sus telenovelas para exportar. Porque quiere exportar por las capas populares de
América Latina. Ahora están produciendo telenovelas en formato mexicano de
Estados Unidos, Globo ahora está produciendo telenovelas para el mercado hispánico
de Norteamérica. Y ha importado incluso profesionales mexicanos para adaptar a
sus formatos las telenovelas brasileñas.
MN:
Entonces, ¿piensan colocarse a la par en el mercado? Hasta hoy México lleva
gran ventaja sobre Brasil.
JMM:
Si, tienen más penetración, pero los brasileños ahora están en todo el
mercado norteamericano con el formato mexicano. O sea los mismos folletines
hechos aquí están siendo adaptados. Entonces hubo contratación de
profesionales de Televisiva, para trabajar con Globo.
MN:
¿Podría usted trazar un perfil de la telenovela en América Latina? Qué
distingue la producción de cada país en particular? ¿México, Brasil,
Venezuela, Perú, Colombia, Argentina, Cuba?
JMM:
Yo confieso que no soy un especialista en telenovelas. Sería temerario hacer
una apreciación de esa naturaleza. Lo que puedo decir a trozos general es lo
que he leído en la bibliografía, no solamente en la bibliografía específica
académica sobre telenovelas, sino un poco también en la literatura periodista.
Yo afirmo que hay un padrón o modelo de telenovela latinoamericano. O sea, que
va desde México hasta Argentina. ¿Porque este modelo fue generado en México y
Cuba. En Cuba básicamente con la radionovela. Félix Caignet fue tal vez el
autor paradigmático en los cuarenta-cincuenta. Entonces este modelo fue
generado allí, como fruto de un mezclaje entre el folletín francés el siglo
XIX que era popular en todo el continente, con la Soap Opera
norteamericana. Un cruzamiento de la cultura europea con la cultura
norteamericana. Entonces esa latinoamericanización del melodrama generó la
radionovela y después la telenovela. La llamamos aquí novela. ¿ Cuándo entró?
Al Brasil, por ejemplo, llegó tarde, porque la telenovela, la radionovela
cubano-mexicana, el formato llegó aquí a través de Argentina. Fue importado
de Argentina. O sea, hubo una influencia hispánica en Brasil en este campo.
Entonces, nuestra telenovela no es original. Es una importación
cubano-mexicano-argentina. Nosotros llegamos a un padrón que hoy se le llama
brasileño porque Brasil ha tenido una decisión estratégica de producir
televisión al nivel de lo norteamericano, televisión en general. O sea, los
formatos de la televisión brasileña son los formatos de la televisión
norteamericana: calidad, velocidad y todo eso. Que no son más norteamericanos,
pues ya constituyen un patrón universal. Los norteamericanos exportaron su
modelo todo el mundo y lo convirtieron en un formato universal. Entonces Brasil
se ha acercado más a este modelo de mercado, mientras que los países hispánicos
se han quedado durante todo el tiempo todavía vinculados a los viejos patrones
elitistas europeos. Incluso México. Pero todos son países que han demarcado
mucho la presencia de la influencia anglo-italiana.
Brasil
ha creado su modelo de telenovela justamente de los ochenta hasta ahora. Porque
hasta los setenta nuestro modelo era viejo modelo melodramático. ¿Por qué
Brasil tiene un patrón distinto de telenovela? Distinto y de más calidad, más
calidad que la soap opera norteamericana y, el folletín europeo. Porque
nosotros tuvimos una coyuntura que fue favorable para la industria cultural
brasileña. Nosotros tenemos una industria cultural de mejor calidad porque
hemos tenido una asimilación de intelectuales de alto nivel para la producción
de televisión, a diferencia de Estados Unidos donde los productores de televisión
no tienen gran nivel intelectual. Hablo de televisión, no de cine, porque en
cine hay toda una influencia de la academia para mejorar la calidad. El caso
brasileño justamente fue generado por el golpe militar del 64. La mayoría de
los grandes intelectuales brasileños ha sido impedida de producir en el teatro,
en el cine, o sea los medios tradicionales de comunicación cultural para las
elites. Y para sobrevivir los que no se fueron al exilio tuvieron que aceptar
empleos en las industrias culturales. Y entonces la Red Globo ha sido una
organización que ha tenido sensibilidad para absorber en su mercado esos
profesionales.
MN:
¿Y el impacto de la censura?
JMM:
Globo fue la empresa más censurada de ese régimen. Que es contradictorio,
porque también fue la empresa que ha respaldado el crecimiento del régimen. Es
una situación muy contradictoria y compleja.
MN:
¿Cómo se aplicaba la censura?
JMM:
Bueno, la censura era hecha por la Policía Federal. Había una división
nacional de censura que no fue implantada por los militares. Ya la teníamos
desde la dictadura de Vargas. Los militares sólo la endurecieron. Entonces,
cualquier producto que sería presentado en la televisión o en el cine tenía
que ir a Brasilia para recibir el permiso de los censores. Primero se presentaba
el guión. Ese era el principio del proceso. El guión podía ser aceptado a no.
Y después examinaban la producción por bloques de capítulos. Y hacían los
cortes que querían, decidían qué salía o qué no salía...
MN:
¿Cómo fue el caso de Roque
Santeiro?
JMM:
Ese ha sido el caso más extremo de censura. El guión había sido permitido. El
autor, que era Dias Gomes, un dramaturgo de la mejor calidad, que era miembro
del partido comunista en Brasil. Por tanto era muy vigilado por la censura. Sus
obras teatrales no podían ser presentadas en ningún sitio. Y una de ellas era
prohibida totalmente, La cuna del heroísmo, porque trataba de un militar
de la Segunda Guerra Mundial. Y la cuestión de los militares era un tabú para
ellos. Él ha tomado el argumento original y escrito una telenovela, pero sin
aludir a la cuestión militar. Transfirió el argumento al ámbito de la religión.
O sea, ha creado un taumaturgo. Entonces, Roque Santeiro era un santo. Y así
los censores aceptaron la telenovela y el ritual fue seguido: el guión
presentado, los primeros capítulos... Pero el día de la inauguración de la
telenovela vino la prohibición total. Como ellos vigilaban todos los pasos de
Dias Gomes, un día el escritor había llamado a un gran historiador brasileño,
otro viejo miembro del partido comunista y charlando en el teléfono él le va
haciendo un chiste diciendo "bueno, esos tontos militares permitieron que
mi telenovela saliera al aire..." Y resulta que los militares tenían los
dos teléfonos bajo control. A partir de ahí ellos fueron invadidos por un odio
tremendo a Roque Santeiro, a Dias Gomes y a Roberto Marinho que lo había
permitido.
MN:
Años después lograron transmitirla.
Hasta
que no se fueron los militares no fue colocada en la pantalla. Esta telenovela
es simbólica en relación con el desarrollo democrático de Brasil. Fue la
primera telenovela exhibida en el periodo democrático, con el gobierno de José
Sarney, cuando ya teníamos un gobierno civil. Y el contexto, el trasfondo de la
telenovela era la muerte de Tancredo Neves. Dias Gomes ha hecho la misma
historia del Brasil, la caricatura de Brasil en esa telenovela. Ha tenido rating
de 80 por ciento. Una cosa muy impresionante. Ha sido la telenovela de mayor
audiencia en la historia.
MN:
¿Para qué pueden servir las telenovelas, además de entretener?
JMM:
La telenovela se ha convertido en un producto típico de la televisión brasileña.
Se ha convertido en el forum de debate de la sociedad brasileña. Hoy los
problemas sociales brasileños son discutidos en las telenovelas y nadie vive en
este país sin seguirlas. ¿Por qué? Porque la telenovela trata de rescatar los
temas de interés a través de un proceso de planificación científica. Las
emisoras preparan la obra con mucha anticipación; primero examinan qué va a
ocurrir dentro de un año o dos, cuáles serán las tendencias de la preferencia.
Toda una ingeniería muy segura. Y después hacen investigaciones constantes.
Primero el rating, después las discusiones en grupos focales. Los
productores de telenovelas son esclavos de la audiencia. La telenovela brasileña
es una obra de autor, a diferencia de la telenovela mexicana que nos es de
autor. Aquí el autor tiene un peso muy grande, pero hay que negociar con la
audiencia. Hay que seguir las pautas y las demandas de la audiencia. La gente
trata lo que la gente quiere. Es una especie de espejo de la sociedad brasileña.
MN:
¿Y qué valor concede a la prensa en este proceso?
JMM:
El
estudio que he hecho me permitió llegar a la conclusión de que la mediación
hecha con la sociedad se da a través de la prensa, porque esta trata
diariamente el tema de las telenovelas. Es un hecho noticiado y la prensa trata
de dejar testimonio de los conflictos que la telenovela provoca. Ahora, por
ejemplo, esa telenovela que está al aire (Lazos de familia, TV Globo,
octubre de 2000) tiene un gran conflicto con la iglesia, porque tendremos dentro
de pocos días un matrimonio. Los matrimonios tradicionalmente se filmaban
dentro de una iglesia católica y los obispos alquilaban las catedrales para eso.
Pero ahora el Cardenal de Río de Janeiro, que es un cardenal considerado
conservador, ha negado permiso alguno para filmar la telenovela porque va a
haber un matrimonio de una joven que ya está embarazada y además robó el
novio de su madre. Él dice que quiere evitar el uso de la iglesia. Su
argumento tiene que ver con el uso, no con el contenido. Plantea ¿por qué no
se hacen los escenarios dentro de la emisora y ahí tienen su iglesia? De manera
que hay un problema y están tratando de negociar y ver qué pueden hacer, pero
la prensa cubre eso diariamente y la población condena al cardenal. Son
problemas de esa naturaleza. Cada telenovela va avanzando con la discusión de
las cuestiones sociales. Ésta telenovela está centrada en el amor entre una
mujer ya madura y un joven. Una mujer de cuarenta o cincuenta años con un joven
de veinte y pocos años. Aborda varios otros problemas, el problema del
incapacitado, el problema de la prostitución de lujo. Ahora la figura central
de la telenovela es una prostituta que es conocida aquí en Brasil como garota
de programa, o sea que no está en la prostitución abierta, pero frecuenta
los congresos para llevar a los congresistas a la cama y gana mucha plata. Es un
problema muy crucial en Río de Janeiro. Todos estos temas son tratados por la
telenovela con mucha claridad. Y otros problemas sociales. La telenovela brasileña
tiene un papel muy educativo, en el sentido de que presenta soluciones para
problemas de salud, de adaptación.
Si
yo tuviera que definir la telenovela brasileña, diría primero que es un
producto de diversión; toda la gente busca la telenovela para divertirse. Pero
a la vez se informa, ya la telenovela tiene más credibilidad que el telediario.
Incluso los temas. Ahora hay elecciones municipales y las telenovelas incorporan
referencias directas a los comicios para los alcaldes. Y también es un producto
de elevación del nivel cultural de la población: induce a la gente a ir al
teatro, al cine, a leer libros. Eso es lo que se llama merchandising social.
Otro
dato interesante sobre la telenovela brasileña es que es hoy el producto
principal en el horario estelar. Todas las cadenas de televisión tienen
telenovelas en esa franja. Van desde las siete hasta las diez, de seis a diez.
Es un periodo muy largo.
MN:
¿La gran novela de Brasil a qué hora sale al aire?
JMM:
La de la Globo es siempre entre 8:30 y 9:30. Tiene el telediario antes. Todas
las cadenas producen y compiten unas con las otras. Entonces hay una competencia
en el mercado de las telenovelas. Producen para el mercado nacional y las
exportan también.
Hoy
la telenovela es un tema importante de la investigación académica. Hay docenas
de tesis de maestría y doctorado sobre telenovelas. Incluso hay en la Sociedad
Brasileña de Ciencias de la Comunicación un grupo permanente solamente
dedicado a las telenovelas.
MN:
Hablemos de Globo, tema obligado cuando se piensa en televisión.
JMM:
No se puede hablar de Globo como si fuera sólo televisión. Su fase más
visibles es la televisión, pero Globo es la gran empresa periodística o mediática
que empezó con el periódico. Empezó con un periódico en la década de los
veinte, en Río de Janeiro. Roberto Marinho , que es su propietario, lo heredó
del padre que murió muy tempranamente. Tendría unos veinte y pocos años
cuando heredó el periódico. Es un diario que ha ganado credibilidad en Río de
Janeiro como periódico popular, no populista, no sensacionalista. Un periódico
para las clases medianas bajas. Y ganó credibilidad y a partir de ahí se fue
expandiendo en los años sesenta con emisoras de radio. Después el presidente Juscelino
Kubschek les
brindó una concesión para explotación de un canal de televisión, que
comenzaron en los años sesenta. Fue una empresa que se preparó para la
modernidad. Es un grupo familiar fuerte, con capital propio, evidentemente
usando los préstamos del Estado, pero una empresa sólida económicamente
porque tiene el periódico, revistas, cómics, libros, radio, todo eso.
Entonces se mantenía con sus propios recursos. Y los años sesenta suscribieron
un convenio de cooperación con Time-Life que fue contestada jurídicamente por
ser anticonstitucional, pues todavía la legislación brasileña impide la
presencia de capitales extranjeros en los medios de comunicación. Es un tema
que se está discutiendo ahora, pero todavía no es permitido. Y esta asociación
de Globo con Time Life fue contestada y prohibida. El gobierno militar trató de
deshacer ese contrato que había sido aprobado por el Ministerio de Justicia,
porque era un contrato de cooperación técnico-comercial. Ellos asimilaron la
manera norteamericana de producir televisión. Y entonces la televisión empezó
a tener éxito, ya adaptados los formatos norteamericanos. Algunos de esos
profesionales después se quedaron en Globo. Eran norteamericanos que vinieron a
Brasil y aquí se quedaron. También hubo importación de profesionales que venían
de Cuba, como Gloria Magadan, la gran novelista. La empresa ha hecho inversión
en calidad, no ha hecho improvisación como ha hecho la mayoría de las empresas
nacionales. Y al mismo tiempo también ha tenido una estructura empresarial en
el sentido del mercadeo, de trabajar con las técnicas modernas de mercado. Esa
es su gran inversión tecnológica. Han tratado de prepararse para este siglo
que comienza. Tiene una tecnología extremadamente sofisticada. Es una empresa
que ha crecido con sus propios recursos y ha vencido a las demás por su
competencia. Se acusa mucho a Globo de ser el soporte del régimen, pero su
preocupación es estar bien con la audiencia.
MN:
¿"Estar bien con la audiencia" significa ceder?
JMM:
Muchas veces sí. Hay momentos en que dejan de lado ciertos principios de
control de calidad y llegan a lo grotesco. Pero lo corrigen. Es lo que tenemos
de mejor calidad en el país. Las otras son peores, en el sentido del populismo.
Porque juntamente con la Globo tiene la franja de consumidores del país. O sea,
las otras televisoras se dirigen a las capas más bajas de la población que
todavía consume productos muy populares. La Globo es de las clases media, media
alta y las elites. Y como empresa es una empresa muy fuerte en negociar con el
gobierno, los presidentes todos tratan de dialogar con Globo. Hay una especie
también de mito, hay mucho mito en torno en torno Globo y nunca se ha hecho una
investigación rigorosa para saber hasta qué punto llega este poder que tiene
Globo.
MN:
En los últimos tiempos circulan libros con Homo
videns, que examinan la cuestión del poder...
JMM:
Bueno, yo creo que el de Sartori es un libro nefasto. Hay que considerarlo como
un europeo, como alguien que mira la imagen en la sociedad literaria europea,
con fuerte tradición literaria europea. Yo creo que esos conceptos no sirven
para América Latina. Son conceptos distintos y América Latina es un continente
de cultura oral. Todas nuestra tradiciones han sido difundidas por la oralidad
desde los aztecas, los mayas, los esclavos brasileños. Es distinto. La imagen
tiene una capacidad de movilización intelectual en la medida en que es espejo
de la realidad, sobre todo cuando tiene belleza, cuando tiene impacto estético.
Pienso que los latinoamericanos somos capaces de manejar bien esta imagen
televisual, videográfica, que los europeos nunca han dominado. Creo que la
imagen europea no le ha dado mucho a la inteligencia porque es fea muchas veces,
poco ágil u poco emotiva. Sin emoción no hay aprendizaje.
MN:
¿Cree usted en la televisión, a pesar de Sartori, a pesar de su poder fuera de
control en un mundo globalizado?
JMM:
La televisión en una especie de espacio dominante de las poblaciones. Lo que no
pasa en la televisión no pasa en la vida. Entonces tiene en ese sentido un
cierto peligro de reducción... Hace que la gente descuide la vida como es, que
sea la vida lo que pasa en televisión. Pero ese es un problema un poco más
grave cuando se desinforma y se maleduca a una población. Por ello yo atribuyo
importancia al proceso de mejoramiento de la televisión, de la educación a los
pueblos. Cuanto más conocimiento tiene un pueblo, más crítico se torna y
menos esclavo de un medio como la televisión. Es que la televisión es un
espacio de bienestar para la población que no tiene nada más que comer y
dormir. Y entonces se divierten, se informan. Sin televisión no tendrían
felicidad. La felicidad muchas veces, para ellos, se reduce a la televisión.
MN:
¿Cómo habría sido el mundo en los últimos 50 años sin televisión?
JMM:
Muy aburrido. Será un mondo algo cercado a ciertos pueblos viejos de Europa
donde la gente vive como si estuviera en los siglos XVII y XVI. Creo que el
cine, la fotografía, la televisión han provocado una evolución cultural
inmensa y tiempo, del espacio; han hecho al nombre un poco más participativo, más
creativo.
MN:
¿ Qué va a pasar con la televisión?
JMM:
No sé. No puedo contestar porque Internet es todavía un fenómeno muy
restringido a capas más bien favorecidas de la sociedad, los que tienen más
cultura, los que tienen más dinero y todavía no llega a la población. Brasil
hoy tiene solamente ocho millones de internautas para una población de la 170
millones de habitantes. Ni siquiera el diez por ciento de la población. Es difícil
hacer previsiones porque todavía no hay datos suficientes. Si yo utilizo las
categorías históricas para analizarlo, yo diría que nada va a ocurrir con la
televisión. Como había dicho Paul Lazarsfed en los años veinte sobre los
medios de comunicación, un medio trata de desplazar al otro, éste se adapta y
coexisten pacíficamente. O sea, el principio de todos o ninguno. O eres
consumidor de todos los medios, o de ninguno.
MN:
Para concluir, permítame abordar algunos aspectos teóricos más generales.
¿Cómo ve los estudios de comunicación en América Latina a principios del
siglos XXI?
JMM:
Buenos, los estudios de comunicación, a mi juicio, están en su mejor momento.
Porque no hay gente que investiga con distintos superando el tiempo de las
hegemonías. Y eso es muy importante porque durante mucho tiempo estuvimos
confrontando una tendencia, otra tendencia, conflictos y no había mucha
libertad de pensamiento intelectual o de creación con rigor científico. Y este
pluralismo investigativo a mi juicio está permitiendo distintas miradas y la
acumulación de más datos. Pero lo que yo veo más importante hoy en los
estudios de comunicación es la prioridad empírica. O sea, estamos saliendo de
la especulación, del ensayismo puro y avanzan cada vez más los estudios empíricos.
Hay que mirar la realidad, confrontarla, revalidarla y volver a mirar, verificar
cuáles son las contradicciones. Y las nuevas generaciones están un poco en eso.
MN:
Por muchos años se ha hecho sentir la influencia de la teoría de las
mediaciones de Martín Barbero, a partir de la cual hemos observado numerosos
enfoques e interpretaciones...
JMM:
Yo creo que han sido modismos. La mirada de Jesús Martín-Barbero es una mirada
muy importante, pero una cosa es la mirada inteligente de Martín-Barbero y otra
cosa es el uso que hacen de su perspectiva teórica. Muchas veces se han
cometido grandes tonterías, que la gente hace investigación de la recepción
por hacer de la recepción o porque Martín Barbero dijo que hacía falta. Pero
Barbero nunca ha dejado de ver que el proceso de comunicación es un proceso más
amplio. Y yo creo que ha tenido ciertas disfunciones, a mi juicio. Imaginar que
todo se reduce a las mediaciones, a mi dejar de lado muchas veces la comprensión
de los procesos de producción, lo que precede la mediación. Porque la mediación
es la apropiación del mensaje y de los productos por parte de las audiencias.
Barbero en realidad ha sofisticado un poco más y ha dado un paso adelante a la
teoría de los usos y gratificaciones.
MN:
La escuela crítica de Francfort, el funcionalismo y otros enfoques teóricos
parecen por momentos olvidados, o superados con suele decirse en el ámbito académico.
¿Constituyen los nuevos paradigmas una negación total del pensamiento
precedente?
JMM:
Yo creo que los conceptos teóricos siempre hay que buscarlos y ubicarlos históricamente.
La historia es la madre de la vida. Pero tomarlos en su ubicación histórica.
Por ejemplo, ¿qué es la Escuela de Frankfurt? Es una escuela de intelectuales
perseguidos por el nazismo, muchos de ellos judíos, exiliados, que tenían
traumas tanto en relación al incremento del nazismo, como al incremento del
autoritarismo del comunismo en la Unión Soviética. Su infundido un poco de
este pesimismo que se ha transformado en pesimismo militante para las falta de
esperanza. Y han influido un poco de este pesimismo que se ha transformado en
pesimismo militante para las nuevas generaciones. Pero hay categorías que son
importantes en sus contribuciones. Siempre hay que retórnalas, paro no tómalas
como verdades absolutas. Tanto la escuela de Francfort como todas las corrientes,
hay que retomarlas históricamente. El funcionalismo ha sido tal vez la
corriente más crítica que hemos tenido, aunque sea acusada de conservadora.
Tomar el funcionalismo como si fuera la verdad absoluta es una tontería. Hay
que combinar estas miradas todas. Por eso considero que existe una mirada
latinoamericana, que hay una escuela latinoamericana que ha mezclado todo eso.
MN:
¿Qué rasgos distinguen a esa escuela latinoamericana?
JMM:
Primero, la mezcolanza teórica a través del uso de categorías del
funcionalismo y de la escuela crítica. En segundo lugar la combinación de los
métodos cuantitativos u cualitativos. O sea, trabajar al mismo tiempo con
cantidad y calidad. Y en tercer lugar lo que la distingue es que es una escuela
transparente en el sentido de la intervención pública, porque la escuela
funcionalista era una escuela al servicio del mercado y de las empresas; la
escuela crítica era una escuela que no quería ensuciar las manos con los
movimientos obreros; y la escuela latinoamericana tiene una posición de
intervención para el bien común, el servicio público. O sea, que ha generado
políticas racionales de comunicación.
MN:
¿Y los estudios culturales?
JMM:
Los estudios culturales son producto de lo que yo llamaría una disidencia de la
academia. O sea, ha sido una tentativa de los humanistas de tomar ciertos temas
que antes eran peculiares a los literatos, a los artistas y han tomado muchas
veces como privilegio los medios de comunicación, como objetos privilegiados.
Los estudios culturales tienen varia etapas. La primera etapa es este grupo de
los clásicos europeos, británicos. Que en realidad es una mirada sobre la
cultura de las clases obreras y qué hacían las clases obreras con los medios
de comunicación. Pero después han venido muchas distorsiones con la introducción
de variables como la sexualidad y ha convertido en una escuela muy llena de
distorsiones que no son científicas. Sobre todo la militancia política ha
superado el rigor científico y han perdido la credibilidad. Los estudios
culturales llegan a América Latina como todas las modas, importados. A la América
Latina le gustan muchos los modismos. Importa y después busca otros. Y ya están
en proceso de declive.