
PCLA - Volume 3 - número
4: julho / agosto / setembro 2002
GRANDES
NOMES DA COMUNICAÇÃO: JOSÉ MARQUES DE MELO
Daniel
E. JONES
(d.jones@tiscali.es,
Comunicación
y Sociedad – volumen XV – nr. 1 – junio 2002,
Universidad de Navarra – Facultad de Comunicación, Brasil
)
María Cristina GOBBI (org.) - Grandes nomes da comunicação: José Marques de Melo. Universidade Católica de Pernambuco –Centro de Estudos da Imprensa e da Cidadania–, Recife (Brasil), 2001, 341 pp.
Especialmente
en el mundo latino, los estudios y las investigaciones sobre lo que podríamos
llamar campo académico especializado en la comunicación social y las
industrias culturales no goza de la suficiente legitimidad como ocurre con otras
especialidades más antiguas o que se ocupan aparentemente de asuntos más
serios y trascendentes. Esto no deja de ser una paradoja, debido a que
justamente los fenómenos comunicativos han adquirido en las últimas décadas
un protagonismo social, cultural, político, económico y hasta tecnológico que
escasos fenómenos humanos disfrutan hoy.
Aunque
debe ser, precisamente, por ese grado de ubicuidad del sistema mediático y
cultural que lo convierten en algo vulgar, excesivamente próximo, visible y
cotidiano en las sociedades contemporáneas, lo que permite que cualquier
profano en la materia se crea con la autoridad necesaria para opinar y mostrar
su punto de vista sobre estos fenómenos. Pero no sólo nos referimos al público
vulgar, sino también al hecho de que ciertos especialistas en Humanidades (por
ejemplo, la Filosofía) se atreven a pontificar sobre este ámbito, aunque
desconozcan las obras más importantes que se han publicado en este campo académico.
Y
eso en el mejor de los casos. Porque asimismo se da el fenómeno inverso: el de
aquellos académicos del mismo campo de las Ciencias Sociales (historiadores,
sociólogos, politólogos, economistas) que son capaces de interpretar las
claves de la realidad contemporánea sin hacer siquiera mención al papel y a
las influencias del sistema mediático en el conjunto social. Pero la cosa no
termina ahí, porque también ocurre que así como un médico, un arquitecto, un
informático o un economista no deben explicar al profano en qué consiste su
actividad profesional, un “comunicólogo” lo tiene ciertamente difícil,
sobre todo porque todavía hoy (después de 312 años de leída la primera tesis
doctoral sobre prensa en la Universidad de Leipzig) el común de la gente se
pregunta cómo es posible dedicarse al estudio teórico de los fenómenos
comunicativos sociales, es decir, qué sentido tiene esta actividad intelectual.
Esta
casi absoluta falta de legitimidad académica –tanto en el propio seno
universitario como en la vida cotidiana– del campo de la comunicación y las
industrias culturales se da de manera especial en los países latinos y
probablemente de una forma mucho más acusada en el área iberoamericana, a
pesar de llevar ya más de un siglo de estudios e investigaciones, de contar con
miles de especialistas –con mayor o menor nivel– y con cientos de miles de jóvenes
universitarios interesados sólo en una buena formación profesional –sobre
todo en las industrias audiovisuales, la publicidad y, en menor medida, el
periodismo– que les permita acceder a un mercado altamente competitivo.
En
el caso de España y América Latina, probablemente la mejor explicación que
pueda encontrarse a esta falta de legitimidad académica y científica se deba,
precisamente, a los centenares de facultades de Ciencias de la Información /
Comunicación –tanto públicas como privadas, prestigiosas como mediocres–
que han ido implantándose en el último medio siglo, sobre todo en las últimas
dos décadas. Y esto es debido al crecimiento de la demanda proveniente de unos
jóvenes deslumbrados y fascinados por el éxito, la fama, el espectáculo y el
entretenimiento.
Esta
masificación estudiantil ha traído como consecuencia una masificación del
profesorado y, en muchos casos, una degradación de la docencia y de la propia
investigación. Tan es así que, debido al cúmulo de publicaciones que salen
permanentemente al mercado editorial resulta difícil establecer un canon de
calidad, es decir poder distinguir el grano de la paja porque da la impresión
de que “todo vale”.
Precisamente
por éstas y otras razones que no nos permite explicar el espacio, sea cada vez
más necesario que los expertos de este campo académico reflexionen sobre su
propia actividad –docente e investigadora– y que se reconstruya la historia
de la investigación, intentando colocar a cada uno en el lugar que le
corresponde. Ciertamente, en España estamos lejos todavía de hacer este
trabajo, a pesar de que es uno de los países del mundo que más está
publicando sobre estos temas –quizá medio millar de novedades al año–. En
otros países se está avanzando en esta línea y, en el caso concreto de América
Latina, existe un marcado interés –de alguna manera promovido por
asociaciones docentes como FELAFACS y de investigadores como ALAIC– por
estudiar la evolución de la investigación: desde los pioneros a finales del
siglo XIX y principios del XX hasta la actualidad, pasando por las diferentes
etapas y teniendo en cuenta influencias propias y ajenas.
En
São Bernardo do Campo (Brasil), donde existe desde hace más de treinta años
la Universidade Metodista de São Paulo (UMESP), se está efectuando en la última
década una recogida sistemática de documentación y se realiza el análisis
sobre la trayectoria de lo que denominan como Escuela Latinoamericana de
Comunicación. Su gran inspirador y motor es el profesor José Marques de Melo
(Palmeiras dos Índios, 1943), probablemente el investigador más significativo
en aquel país, no sólo por una ingente obra académica publicada (entre la que
podría citarse Comunicação social: teoria e pesquisa, 1970; Comunicação,
opinião, desenvolvimento, 1971; Reflexões sôbre temas de comunicação,
1972; Estudos de jornalismo comparado, 1972; Sociologia da imprensa
brasileira, 1973; Subdesenvolvimento, urbanização e comunicação,
1976; Para una leitura crítica da comunicação, 1985; A opinião no
jornalismo brasileiro, 1985; Comunicação: dirito à informação,
1986; Teoria da comunicação: paradigmas latino-americanos, 1998), sino
también por haber coordinado docenas de obras colectivas, por haber dirigido
dos de las publicaciones académicas más importantes del país (Comunicação
& Sociedade y Revista Brasileira de Ciências da Comunicação),
haber dedicado casi cuatro décadas a la formación universitaria, haber
dirigido gran cantidad de tesis de maestría y de doctorado, haber dictado
cursos y conferencias en otros países de América, en Europa y en Australia y,
finalmente, haber obtenido diferentes premios a su labor no sólo en Brasil sino
también en los Estados Unidos.
Esta
verdadera locomotora intelectual ha arrastrado durante décadas a un colectivo
muy importante de investigadores en Brasil y ha puesto en marcha hace más de
dos décadas la asociación INTERCOM –la más importante del área latina– y
ha contribuido al desarrollo e intercambio intelectual con organizaciones
continentales como ALAIC o mundiales como AIERI-IAMCR.
Sin
embargo, su ingente obra intelectual ha sido publicada casi toda ella en lengua
portuguesa y muy pocos de sus textos han sido traducidos a otras lenguas, como
le ha pasado a la gran mayoría de grandes investigadores latinoamericanos en el
campo de la comunicación. Por ello, para dar una mayor proyección continental
a la obra de estos expertos –que en muchas ocasiones tienen muy poco que
envidiar a autores europeos o norteamericanos–, el propio Marques de Melo puso
en marcha, en el seno de la UMESP, un grupo de trabajo que edita trimestralmente
la revista académica digital Pensamiento Comunicacional Latinoamericano
y ha publicado ya diferentes investigaciones sobre lo que él mismo denomina
como Escuela Latinoamericana de Comunicación, que analizan las obras del
boliviano Luis Ramiro Beltrán y del hispanocolombiano Jesús Martín-Barbero,
la labor de instituciones claves como CIESPAL, ICINFORM e ININCO en la génesis
de los estudios hace cuatro décadas, y la evolución del pensamiento
comunicacional brasileño.
Dentro
de esta línea aparece ahora el libro de María Cristina Gobbi, discípula del
propio Marques de Melo, que contiene un estudio exhaustivo sobre su vida académica,
docente y dinamizadora de la investigación en Brasil y en el conjunto de América
Latina, así como una veintena de contribuciones de expertos que analizan
parcelas específicas de su trayectoria intelectual. Ciertamente, es un tipo de
publicación que en España no se estila –aquí algunas universidades editan
libros de homenaje póstumos–, sobre todo por pudor. Sin embargo, creemos que
entre nosotros también hay investigadores con una obra ciertamente importante
que sería justo que fuera reconocida por sus pares y discípulos antes de dejar
este mundo. Esto, a su vez, podría tener cierta proyección beneficiosa en
otros ambientes académicos y profesionales y contribuiría a dar una mayor
legitimidad al campo académico.