
PCLA - Volume 3 - número 3: abril
/ maio / junho 2002
Comunicación
para el Desarrollo
Sostenible de LatinoamÉrica
Teresa
FLORES Bedregal
(Magister, Universidad de Varsovia, 1985,
Master en Política y Comunicación Ambiental,
Universidad de Indiana, 1995
Consultora Independiente)
El presente trabajo explica la importancia de la Comunicación
Ambiental como uno de lo fundamentos de
la Comunicación para el Desarrollo Sostenible que significa entender
la Comunicación para el Desarrollo enmarcada en el cambio del paradigma de
desarrolista
Predominante. Argumenta que es un
área crítica de trabajo para los comunicadores
Sociales, que no deberían quedarse al margen de la crisis ambiental
global.
La Comunicación Ambiental en Latinoamerica
La Comunicación para el Desarrollo Sostenible
La Comunicación para el Desarrollo Sostenible resultante de una síntesis de la Comunicación para el Desarrollo y la Comunicación Ambiental ha experimentado un importante desarrollo en la última década, habiendo sido impulsada, particularmente, por organizaciones ambientales internacionales como la Unión Mundial para la Naturaleza, la Unesco y la WWF. Sin embargo, todavía no está presente en la agenda de los investigadores latinoamericanos que han estado más abocados a la sociología de la comunicación, al estudio de los procesos culturales, las mediaciones, o a los de publicidad y mercadeo.
La
importancia de la Comunicación para el Desarrollo Sostenible es incuestionable
cuando se reconoce que es menester cambiar el paradigma de desarrollo imperante
para que no se continúe profundizando la
crisis ambiental global que también
afecta a los países latinoamericanos. La
problemática ambiental en las últimas décadas ha pasado de ser marginal a
ocupar un lugar destacado en las
agendas mundiales por su
importancia en los procesos de desarrollo y por sus consecuencias para el futuro
de la vida y de los seres humanos. Por
ello que ésta no pueda quedar al margen de las temáticas que deberían
interesar a los investigadores de la comunicación. De hecho el periodismo
ambiental es un área que ha atraído a un importante número de periodistas en
el continente y que ha venido
ganando un mayor espacio en los diferentes medios masivos, así como en
numerosas publicaciones especializadas.
Este ensayo
en la primera parte explica el significado
de y el papel de la Comunicación Ambiental como un área de especialización
cuya importancia se hace más
patente a medida que los procesos de deterioro ambiental se agudizan y que ya no
son vistos de forma aislada, sino como elementos estructurales en el proceso de
la globalización. Luego, partiendo
de una explicación de las causas de la crisis ambiental global y de la problemática
la globalización, explica el
significado y la importancia de la comunicación ambiental en los procesos de
desarrollo en Latinoamérica. En
este contexto, discute la
importancia, el papel y los principios de la comunicación ambiental.
Finalmente, se refiere a los aportes de la comunicación para el desarrollo
sostenible.
La Comunicación
Ambiental comenzó a ser desarrollada
en los años 70 en los países
altamente industrializados y
particularmente en los Estados Unidos. En Latinoamérica, a partir de los años
80, se comienzan a realizar experiencias
educativas desarrolladas por ONGs y surgen las primeras publicaciones y
periodistas especializados que buscan dar respuesta
a nuestros crecientes problemas ambientales.
Desde entonces se ha avanzado un largo camino y la temática ha sido
objeto de reuniones internacionales e incorporada tanto en las Convenciones
Ambientales como en el Programa del Siglo XXI, más conocido como la Agenda 21.
La acuciante
necesidad de que tanto los estados, la sociedad civil y el sector privado puedan
coadyuvar a poner freno a los crecientes procesos de deterioro ambiental lleva a
una serie de propuestas y estrategias de comunicación educativa que
dieron el sustento teórico a lo que hoy se conocer como Comunicación Ambiental
y posteriormente Comunicación para el Desarrollo Sostenible.
La Comunicación
Ambiental se vale de todos los recursos, teorías y técnicas comunicacionales
para difundir conocimientos, crear conciencia y cambiar las prácticas que
resultan perjudiciales para el medio ambiente. En este sentido, resulta un
estudio transdisciplinario tanto de la Comunicación Social, como de la Ecología
que nos permite comprender cómo funciona la biosfera y los procesos bio-geo-químicos
que mantienen la vida en el planeta.
Sirve
subrayar que la Educación Ambiental y la Comunicación Ambiental surgieron
juntas, como procesos inseparables, y que desde la Conferencia de Tibilisi de la UNESCO (1978) ya ha
recorrido un importante camino de experiencias y aportes teóricos. En este sentido, la Comunicación Ambiental
es un proceso de comunicación educativa, que no busca simplemente
transmitir información y mensajes, sino de educar y formar al ciudadano
a través de procesos comunicacionales sistemáticamente organizados que
influyan en el cambio de actitudes, valores, prácticas
y comportamientos, pues los
actuales están llevando al deterioro irreversible de la biosfera.
En
consecuencia, la Comunicación
Ambiental es un instrumento, una forma de comunicación educativa que permite
que el conocimiento científico básico, para mantener
la salud de nuestro medio ambiente y en consecuencia nuestra propia salud,
se difunda y llegue a todos los sectores y actores sociales con el fin de que
sus actividades no perjudiquen, dañen o causen procesos irreversibles de
deterioro tanto en el medio ambiente como en la salud humana.
La comunicación
ambiental a nivel macro-social trata de educar e informar sobre qué es la gestión
ambiental, sus fines, objetivos y métodos
para que las decisiones relativas al desarrollo no dañen al medio ambiente y
para que la sociedad se vea
beneficiada con una buena calidad de vida; mientras que a nivel micro o
individual intenta formar a los ciudadanos para que éstos adecúen sus formas
de consumo y estilos de vida a prácticas ambientalmente sanas (p.ej. no consumir
productos tóxicos, disminuir el uso de plásticos u otros de alto
impacto en la biosfera).
En ese
sentido cubre tres áreas grandes de trabajo:
1) La
información sobre el estado del medio ambiente,
así como su gestión y las políticas públicas y las leyes ambientales
a nivel nacional e internacional.
2) La formación
ciudadana en formas o estilos de vida sostenibles y ambientalmente sanos.
3) La educación
en principios y valores éticos que respeten la diversidad de formas de vida que
existen en el planeta.
La Comunicación
Ambiental, como todo proceso comunicacional debe hacerlo, parte de una
investigación y estudio de los
conocimientos, valores, actitudes, prácticas y estilos de vida prevalentes en
los grupos meta. En Latinoamérica es importante distinguir claramente la
composición, origen y ubicación
de las poblaciones meta, ya que los problemas ambientales no están desligados
de las culturas y los ecosistemas en los que se generan. Además las poblaciones
urbanas tienen problemas ambientales muy diferentes a los de las poblaciones
rurales. La gran diversidad cultural de nuestro continente exige estrategias de
comunicación claramente diferenciadas, dependiendo tanto del medio ambiente en
el que viven los destinatarios, así como de la cultura en que están inmersos y
de sus culturas de origen --debido
a los procesos continuos de inmigración.
En las
poblaciones indígenas tradicionales, por ejemplo, cuya
cosmovisión y su percepción sobre la salud está muy relacionada a un
equilibrio ambiental y han
desarrollado un riquísimo bagaje de conocimientos sobre cómo utilizar los
recursos naturales sin depredarlos, entre ello conocimientos de agroecología,
etnobotánica o etnoecología la comunicación ambiental
tomando en cuenta estos factores estará
más dirigida a rescatar sus saberes
y prácticas culturales sostenibles.
Comprendiendo, asimismo, que al producirse
procesos de acelerado desarrollo y "modernización", estos conocimientos y las prácticas
de manejo indígena adaptado a las condiciones ambientales locales ha sufrido
una ruptura y se ha producido una pérdida sostenida, aunque no completa, de los
conocimientos y modelos que permitían un uso y manejo sostenible de los
recursos naturales.
Los pueblos
precolombinos, por ejemplo, han tenido sistemas sobresalientes de agricultura
sostenible, que debido a la
colonización han sido destruidos o en
algunos casos persisten completamente marginalizados y devaluados. Partiendo de
esta base es que la comunicación ambiental, destinada particularmente a las
poblaciones rurales, tiene que diseñar
sus estrategias y objetivos comunicacionales.
Muy diferente será el enfoque para las poblaciones de migrantes
campesinos, cuyos conocimientos tienen poco relación con el nuevo medio en el
que se han asentado.
Mientras que
en el medio urbano, aunque los
problemas son comunes como la contaminación del aire, las aguas y los
alimentos, hacinamiento, carencia de áreas verdes o de sistemas de tratamiento de aguas servidas, existen
especificidades que no pueden dejar de considerarse.
Para
comprender la magnitud de la tarea que tiene al frente la Comunicación
Ambiental , es necesario partir de la comprensión de la crisis ambiental
global, sus orígenes, causas y consecuencias, por lo que es menester referirse
brevemente a estos aspectos.
Si bien los
seres humanos desde las épocas más antiguas de su evolución, han tendido a
modificar su medio ambiente natural y, gracias a su ingenio, crear
constantemente nuevas tecnologías, destinadas a superar las estrecheces y limitaciones de su medio,
hasta la Revolución Industrial estos
cambios no habían sido significativos, aunque en ciertas regiones hayan
ocasionado desastres ecológicos locales o la extinción de determinadas
especies.
Ahora bien,
particularmente en los últimos 50 años, con el rápido desarrollo de la
ciencia y la tecnología, los seres humanos han venido realizando cambios sistémicos
de gran magnitud no sólo en la superficie terrestre, sino en la misma composición
química de la atmósfera y de los ecosistemas. En consecuencia, la influencia y
el impacto humano en nuestro planeta ha
creado muchos nuevos problemas ambientales globales que de no resolverse, pueden
destruirnos.
Entre los principales problemas
ambientales globales se pueden
mencionar los siguientes:
1. La crisis de extinción de
especies, que es el resultado de
todos los problemas ambientales pero que resulta en mayor medida por:
- La alteración y destrucción
de hábitats en todas partes del planeta.
- La sobreexplotación de
especies, en gran medida, debido a la introducción de
tecnologías destructivas
(p.ej. de extracción de peces con radares y barcos fábricas)
- La introducción de
especies exóticas. El comercio y el turismo, particularmente
produce un enorme
intercambio de material genético y por tanto
la expansión de ciertas
especies en forma masiva, muchas consideradas como plagas o yerbas, que
están invadiendo el hábitat
de las especies locales y causando su extinción.
- El tráfico y comercio internacional de especies silvestres.
2. Los cambios climáticos globales, producidos por
el creciente consumo de combustibles fósiles y de otros gases de
invernadero, están alterando la
composición química de la atmósfera y provocando alteraciones del régimen
climático a nivel global con los consiguiente aumento de los
desastres naturales como inundaciones, huracanes, etc.
3. La disminución de la capa de
ozono producto del uso de los
clorofluorocarbones principalmente, pone en peligro las formas de vida más
sensibles a los rayos UV.
4. La contaminación de
los mares, las aguas dulces, los suelos y
el aire por procesos productivos inadecuados,
o por la introducción de miles de nuevos compuestos químicos sintéticos
muchos de los cuales son muy tóxicos.
5. La desertización y creciente
erosión de los suelos, pone en peligro la seguridad alimentaria.
6. La
deforestación y pérdida de la cobertura vegetal en vastas zonas del planeta,
nos priva no sólo de recursos valiosos que brindan los bosques, sino también
afectan al clima, el régimen hídrico, causa mayor erosión, etc.
7. La producción creciente
de desechos y de basura tóxica y radiactiva
que afecta la salud humana y de otras especies.
8. La producción
de especies y productos genéticamente modificados. La biotecnología, que manipula el código genético de las
especies, está siendo introducida (cultivos transgénicos) y comercializada,
y podría causar lo que se llama la contaminación biológica, es decir
la alteración de las mismas estructuras biológicas de las especies y del ser
humano, con consecuencia impredecibles.
Los
seres humanos, a lo largo de la historia, han aprendido a fuerza de
prueba y error, en consecuencia han realizado grandes progresos y
descubrimientos fanstásticos, pero en contrapartida estos logros no han estado
exentos de efectos secundarios inesperados e indeseables. Muchas de las tecnologías
inventadas no sólo ha tenido efectos beneficiosos sino también
contraproducentes en el medio ambiente y la salud. Como "aprendices
de hechicero", los seres humanos al crear
nuevas las tecnologías,
no han logrado controlar los
resultados y los efectos de sus descubrimientos. El problema es que actualmente
debido a la magnitud de los cambios hay errores por los que
aún las generaciones venideras tendrán que pagar, como puede ser la
destrucción del ozono o la extinción de especies.
Un ejemplo de
los grandes descubrimientos que resultaron peligrosos son los gases freones (CFCs)
que se pensaba eran inocuos hasta
que se encontró que estaban destruyendo la capa de ozono que envuelve la tierra.
Otro ejemplo es que durante las últimas décadas se han producido cientos de
miles de nuevos compuestos químicos, cuyo efecto tanto en el medio ambiente
como en la salud humana no es completamente conocido, y peor aún, en muchos
casos han resultado probadamente tóxicos. Por ejemplo, actualmente
se han listado más de 62.000 compuestos químicos tóxicos solamente en los
Estados Unidos. Muchos de estos
compuestos se encuentran
incorporados en una gran variedad de productos industriales de uso cotidiano,
incluyendo los farmacéuticos, cosméticos, ropa y alimentos.
El caso del aspartame es notable, este
edulcorante artificial que
ha sido ampliamente introducido en una gran variedad alimentos, hoy se descubre
que es el responsable de
muchos casos de esclerosis múltiple.
Por otra
parte, la biotecnología, si bien algunos afirman que podrá brindar grandes
beneficios a la humanidad, en contrapartida la manipulación del código genético
humano y de las otras especies, tiene también el potencial de activar genes
destructivos, o desactivar genes necesarios, con consecuencias insospechadas.
En este
contexto, la Comunicación Ambiental, desarrollada inicialmente en los países más
industrializados que fueron los primeros en sentir los efectos adversos de estos
cambios, sirve para paliar, advertir y prevenir los efectos negativos
resultantes de los procesos productivos y de la sobreexplotación de los
recursos naturales. Sino contamos
con estos conocimientos, es claro que estamos incorporando productos y sistemas
de producción que en lugar de ser favorables al objetivo de mejorar nuestra
calidad de vida, nos pueden causar
problemas mayores.
Un ejemplo es
el uso irracional que se hace de los pesticidas en Latinoamérica, que han
mostrado efectos perniciosos tanto la salud de los agricultores como de los
ecosistemas agrícolas, cursos de agua y vida silvestre,
además de la salud de los que consumen alimentos
fuertemente contaminados con pesticidas. Otro ejemplo podría ser los teléfonos
celulares, hoy tan populares, pero cuyos efectos en la salud humana se sospecha
negativos.
Los países
en desarrollo como consumidores y, a frecuentemente, sitios de desecho de muchos
productos dudosos o probadamente tóxicos, así como de tecnologías obsoletas
de los países industrializados, debemos estar conscientes de los problemas que
conlleva esta situación, pues como no dimos origen a esos productos o tecnologías
estamos en condiciones más desventajosas para conocer su potencial destructivo
o dañino. Frecuentemente carecemos de la información necesaria para
usarlos adecuadamente o disponerlos en condiciones seguras al fin de su
vida útil. Vale subrayar que la ignorancia al respecto puede resultar muy
peligrosa.
Recibimos con
beneplácito las modas y los productos importados, que ejercen una gran fascinacíon
sobre todo en las generaciones jóvenes, sin tener conocimiento de sus efectos
para la salud o el medio ambiente. Por ello, sirve recalcar que en este mundo
donde pareciera que estamos sobre-informados, frecuentemente carecemos de la
información más necesaria
relacionada a nuestra salud, a nuestro medio ambiente o a nuestro futuro.
Por otra
parte, los problemas ambientales en
Latinoamérica están generando
nuevos y mayores problemas sociales que ponen
al descubierto la falta de justicia ambiental en el continente.
En las áreas rurales crecen los conflictos por el acceso a los recursos
naturales, al agua, a la propiedad de la tierra,
o a los recursos forestales, etc. Mientras en las ciudades, se
ahondan las diferencias sociales, entre los que viven en barrios ricos con todos
los servicios básicos, áreas verdes, y los habitantes de
los barrios urbano-marginales cuyos
ambientes están cada vez más contaminados no sólo por la falta de saneamiento
básico, sino también por que generalmente las industrias están también
instaladas en estas vecindades y no
existe control de sus emisiones o vertidos.
Si bien en la agenda mundial se han hecho avances importantes como son las Convenciones Ambientales Internacionales para enfrentar estos problemas, todavía falta mucho en su aplicación, de lo que resulta que los crímenes y daños ambientales no son sancionados y las leyes no se aplican. Por otra parte, también se han hecho grandes avances en el descubrimiento y aplicación de tecnologías ambientalmente sanas y en medidas para controlar la contaminación y para paliar los impactos ambientales de los proyectos de desarrollo. Sin embargo, estos avances tecnológicos no están al alcance de la mayoría de los países latinoamericanos, o en ciertos casos están disponibles, pero los gobiernos no muestran interés en incorporarlos.
La
Comunicación Ambiental en Latinoamerica
Una revisión
de los medios masivos latinoamericanos demuestra que existen muchos periodistas
interesados en la temática ambiental y un creciente número de publicaciones
especializadas en temas relativos al medio ambiente como bosques, agua,
pesticidas, parques nacionales, ecoturismo, actividades petroleras,
etc. La prensa en particular ha aumentado su participación en
denuncias sobre la destrucción de los bosques o especies amenazadas, la contaminación minera o los impactos negativos de
megaproyectos. También algunos periodistas hacen seguimiento a la falta de
cumplimiento de las leyes ambientales, o
analizan las
implicaciones sociales de determinados proyectos de desarrollo con importantes
efectos ambientales. Además, se han formado redes o asociaciones de periodistas
ambientales.
Sin embargo,
cabe señalar que estos avances no
han sido impulsados por las
Escuelas de Periodismo o Carreras de Comunicación, sino más bien por ONGs
ambientalistas que necesitaron recurrir a la comunicación para difundir sus
actividades, ideas, posiciones o reivindicaciones. A nivel internacional la UICN,
la WWF, la UNESCO o el PNUMA y algunas otras redes especializadas, han tratado
de dar el sustento teórico necesario para estas actividades comunicacionales.
El hecho de
que todavía la Comunicación Ambiental no sea considerada como una área
de especialización, y las Escuelas de Periodismo
no la hayan incorporado en su pensum,
se refleja en que frecuentemente los periodistas que escriben sobre temas ambientales incurren
en graves errores de carácter técnico o científico y serias distorsiones. Esto
no se debe a mala voluntad o negligencia de los periodistas, sino más bien a
que siendo un área compleja de especialización requiere de
un apropiado conocimiento de las ciencias ambientales y del manejo de un
vocabulario y conceptos
especializados. Esto no se podrá lograr con periodistas aficionados.
Por otra
parte, el periodismo ambiental no se puede quedar solamente en el nivel de la
denuncia, sino que necesita
incursionar en el
análisis de problemas cuyo origen frecuentemente es social y político,
y en proponer soluciones. No es
suficiente demostrar los efectos negativos en el medio ambiente tanto de ciertas
políticas, proyectos como actividades, sino que es necesario plantear
alternativas y soluciones viables.
Además, debería estar dirigido a despertar la conciencia sobre los derechos
ciudadanos de gozar de un ambiente sano y limpio, sólo así la población podrá
ejercer una mayor presión sobre los gobiernos, municipios y comunidades
para resolverlos.
Los evidentes
síntomas de deterioro ambiental en Latinoamérica nos deben llevar a
incursionar más y con mayor peso en esta temática. El comunicador
tiene una responsabilidad social y no se puede quedar impasible ante la pérdida
de nuestra calidad de vida como de la riqueza de vida que está en peligro.
Por ello, se hacen cada día más necesarios comunicadores que sean
capaces de alertar sistemáticamente sobre estos problemas, mostrar la
importancia de la salud ambiental para nuestro propio bienestar
y crear conciencia ciudadana sobre estos temas.
Las Carreras
de Comunicación deberían impulsar la Comunicación Ambiental porque nos
permite tener un nuevo enfoque del desarrollo y superar esa visión tan
difundida que contamos con enormes recursos
y que por tanto no interesa conservarlos.
Vale remarcar que mientras se socave la base natural de nuestros
recursos, se destruyan suelos, ecosistemas, la biodiversidad y se contamine
nuestro ambiente, menores serán nuestras posibilidades para proyectarnos hacia
un futuro promisorio.
Hay que
subrayar que la crisis ambiental no es accesoria, ni tema de especialistas, sino
es uno de los problemas más graves por el que atraviesa la humanidad toda.
Los comunicadores debemos responder
al desafío de la crisis ambiental global y poner
todas nuestras herramientas y conocimientos
para salvar a las múltiples
formas de vida que son producto de millones de años de evolución y de cuya
sobrevivencia depende nuestro futuro en el planeta.
En
consecuencia, para los nuevos
comunicadores se presenta un gran desafío, un ancho camino de trabajo de gran
responsabilidad social. Los
comunicadores debemos intervenir en los
problemas sociales y ambientales de nuestros
países, tenemos que difundir las temáticas que más afectan a nuestro
entorno. Tenemos que defender los bosques,
las tierra para no se erosionen o se vuelvan inservibles, para se
preserve la rica variedad de fauna y de plantas, y , entre otros, se
evite la contaminación de nuestros
ríos, suelos y aire. También es importante que los comunicadores informen al
ciudadano sobre la toxicidad de los nuevos productos que constantemente se
introducen en nuestros países.
Necesitamos comunicadores con una comprensión de lo que es la gestión y
la política ambiental para
analizarla y hacer propuestas.
Los
principios de la Comunicación Ambiental
En este
contexto, considero necesario desarrollar algunos
principios filosóficos y éticos ambientales que me parecen relevantes para que
el comunicador ambiental oriente su
accionar y estos son:
1. El respeto por todas las formas de vida o la biodiversidad
El ser humano comparte el planeta
con millones de especies, muchas de las cuales están en extinción como
resultado de las actividades humanas. En consecuencia, el comunicador ambiental
adopta como meta defender la vida en todas sus formas y manifestaciones,
no sólo porque de ellas depende nuestra sobrevivencia sino por su valor
intrínseco. Este es un principio ético fundamental.
2. La visión no antropocéntrica
Considera que el ser humano no es
el centro de la vida en el planeta sino una especie más,
pero con mayores responsabilidades por su capacidad particular tanto de
comprender los procesos evolutivos, como de transformar su entorno. En
consecuencia, la naturaleza no
puede únicamente estar al servicio de los intereses
humanos, sino que tiene derechos inherentes.
3.
La defensa de la diversidad cultural
El proceso de la globalización tiende a la homogeneización cultural. Sin embargo, es necesario comprender que las diferentes culturas y etnias del planeta son el resultado de miles de años de evolución y su rico acerbo cultural no debería perderse. Actualmente, no sólo muchas especies están amenazadas de extinción, sino también muchas culturas, lenguas y , en particular, los pueblos indígenas. Estas culturas tienen un gran bagaje de conocimientos sobre su medio ambiente, las especies y diferentes percepciones de su medio natural favorables a su conservación. Por tanto, la diversidad cultural constituye parte integral de la biodiversidad.
4. Pensar globalmente y actuar localmente
Los problemas ambientales no están
restringidos a un determinado país o región, sino implican una red
de interrelaciones ligadas a ciclos naturales que se producen en todo el
planeta y que es necesario comprender para percibir sus implicaciones locales.
Sin embargo, para tener algún impacto nuestra actividad debe ser local
respondiendo a los problemas específicos que se presentan en el medio donde
vivimos.
5.
La sostenibilidad
El concepto de sostenibilidad se refiere a un proceso que puede
mantenerse a lo largo del tiempo, sin colapsar o deteriorarse.
"Una sociedad sostenible es aquella que puede persistir en el tiempo y
que es lo suficientemente visionaria, flexible y sabia para no socavar los
sistemas físicos y sociales que la mantienen." (Meadows
et. Alt., 1992)
6. Estilos de vida ambientalmente sanos
Las sociedades altamente industrializadas promueven estilos de vida de sobre-consumo y de desperdicio. Los ambientalistas piensan, contrariamente, que tenemos que adoptar un modelo de vida que considere nuestro impacto en el planeta y evitar consumir una serie de productos innecesarios que crean más basura y contaminación. En este sentido, la comunicación ambiental promueve el cambio de las actitudes y las prácticas personales consumistas, hacia modelos de vida sostenibles.
7. La solución pacífica de conflictos
Las filosofías ambientales son
pacifistas, pues entienden que los conflictos militares, las guerras y el uso de
armas nucleares, químicas o bacteriológicas tienen devastadores impactos en el
planeta. Mientras que la negociación
de los conflictos en base a la participación y al consenso producen cambios más
estables y durables al tomar en cuenta diferentes intereses.
8. El respeto a la libertad de expresión y diversidad de opiniones
Las diferentes percepciones y
opiniones de las personas enriquecen a la sociedad y a la cultura. Las opiniones,
por muy disímiles que sean a las nuestras, tienen validez,
porque por muy amplios y objetivos que tratemos de ser,
nuestra visión como individuos será limitada a nuestra experiencia
personal. Además la libertad de
expresión ayuda a recomponer
equilibrios frecuentemente rotos por las estructuras de poder.
9. La veracidad y la exactitud
La exactitud y veracidad de la
información son la condición indispensable para que nuestros mensajes tengan
la autoridad necesaria para producir los cambios sociales necesarios. No
es fácil ser lo suficientemente precisos y exactos al difundir información
científica porque la ciencia está en permanente evolución
y nuestros conocimientos son necesariamente parciales. Sin embargo,
en base a los conocimientos disponibles, a la consulta con los especialistas y de todos los actores
involucrados podremos lograr la confiabilidad necesaria.
Con este fin, es necesario que los
comunicadores se autoeduque permanentemente para estar al día de los nuevos
adelantos y descubrimientos científicos que pueden contradecir ciertas premisas
que las dábamos por irrefutables.
10. Actores activos
Los comunicadores ambientales deben ser sujetos activos de cambio para lograr sociedades sostenibles. Es indispensable el concurso activo de todos aquellos que sea por motivos racionales, éticos, religiosos o por sensibilidad humana o con las otras especies, ante la gravedad de los problemas sociales y ambientales que enfrentamos.
La
Comunicación para el Desarrollo Sostenible
Al presente,
si bien casi en todas las Carreras de Comunicación Latinoamericanas, existe la
especialización de Comunicación para el
Desarrollo, ésta en general no cuestiona el paradigma de desarrollo
predominante, ni tampoco incorpora
la problemática ambiental. En consecuencia,
no propicia un verdadero desarrollo, ya que el desarrollo depende
de los recursos naturales. Los que están conscientes de la crisis del
paradigma desarrollista, hoy ya no hablan de la Comunicación para el Desarrollo
a secas, sino de la Comunicación para el Desarrollo Sostenible que plantea una
visión nueva multidimensional del desarrollo,
incorporando la variable ambiental, así como la perspectiva de género o
la defensa de la diversidad cultural, entre otros.
Vale remarcar
que el desarrollo sostenible, no es un nuevo slogan de moda, sino que significa
un visión radicalmente diferente que, con un fuerte sustento teórico,
nos proporciona las herramientas para superar los errores de un desarrollismo
que no considera los costos sociales y ambientales, y que por tanto puede
producir riqueza, aumentar el
Producto Interno Bruto, crear infraestructura,
pero no mejorar las condiciones de vida de los más necesitados.
La Comunicación
para el Desarrollo Sostenible incorpora los avances de la Comunicación para el
Desarrollo y los de la Comunicación y Educación Ambientales, es una fusión de
las dos, establece qué tipo de
desarrollo queremos, qué paradigma de desarrollo adoptamos, si es un desarrollo
depredador que a la larga empobrece, o
si es uno sostenible que a la vez que conserva los recursos y los utiliza de
forma sostenible, mejora las posibilidades de bienestar y la calidad de vida de
la presente y las futuras generaciones. En consecuencia,
es importante que estemos bien conscientes de qué tipo de desarrollo
estamos hablando cuando habla Comunicación para el Desarrollo.
La Comunicación
para el Desarrollo con una larga tradición teórica, hoy necesita ser
complementada y enriquecida por la
Educación y Comunicación ambientales que ha contribuido
con nuevos enfoques teórico-metodológicos, nuevas visiones de
diferentes disciplinas y
experiencias para difundir la comprensión tanto de la importancia del medio
ambiente, como de la necesidad del cambio de actitudes, prácticas y hábitos de
consumo lesivos para nuestro entorno.
Es menester
remarcar que la Comunicación para
el Desarrollo Sostenible es vital para los países del Tercer Mundo,
pues pretende que la comunicación sea un instrumento que
propicie procesos de desarrollo y cambio destinados a
mejorar la calidad de vida,
en vez de que ésta sirva únicamente a los intereses del mercado y a expandir
patrones de consumo importados e insostenibles como son el uso creciente de
materiales plásticos, tóxicos y no reciclables.
La Comunicación
para el Desarrollo Sostenible, se propone recurrir a todos los avances en la
teoría de la comunicación, incluyendo métodos y técnicas que sean aplicables,
a fin de generar procesos comunicacionales que coadyuven a mejorar la
calidad de vida de las poblaciones más necesitadas de los países en
desarrollo en base al uso sostenible de sus recursos.
En
este nuevo enfoque,
se entiende que las culturas tradicionales no son un impedimento sino un
medio para facilitar el desarrollo; la comunicación se convierte en un
medio para superar las grandes
desigualdades, barreras y la falta de oportunidades de los sectores menos
favorecidos por el crecimiento económico o que son relegados por el mismo.
Intenta, a
través de procesos comunicacionales, lograr
una activa participación e involucración de la población para que ésta se
convierta en protagonista de su propio desarrollo, participando en el diseño,
la planificación e implementación de los proyectos y
las políticas que los afectan. Asimismo, se propone transmitir
conocimientos, destrezas, prácticas y valores necesarios para la
incorporación de la población en
los procesos de desarrollo.
La Comunicación para el DS
propone estrategias de comunicación
que se valen de los macro, meso y
mini medios, de forma separada o combinada de acuerdo a los diferentes
objetivos, integrando los modelos comunicacionales tradicionales con los
modernos, incorporando las nuevas
tecnologías y las tecnologías simples,
valorando tanto los canales
tradicionales de comunicación como
los nuevos, entre ellos el espacio cibernético o los multimedia. Asimismo
incorpora la comunicación interpersonal y grupal y los medios populares e indígenas,
utilizándolos de forma combinada o selectiva de acuerdo a su efectividad para
llegar al segmento poblacional
destinatario.
En Latinoamérica
no sólo necesitamos promover un tipo de comunicación más democrática,
más horizontal y más participativa, sino también menos sensacionalista y
menos comercializada que sólo atiende los intereses del mercado y no a los de
sus propios actores sociales. Necesitamos focalizar en los grandes problemas
sociales que afectan la vida de millones como pueden ser:
la crisis ambiental, la
lucha contra las grandes y
persistentes formas de discriminación de las mujeres, de las etnias y las minorías,
contra la marginalización económica, etc.
Pero ello no será posible si no cambiamos el paradigma de desarrollo que
ha generado estos problemas.
Me parece muy importante que este Encuentro de ALAIC haya brindado la posibilidad de hablar de la Comunicación para el Desarrollo Sostenible y ojalá que sirva de acicate para que se la incorpore tanto en la enseñanza como en la investigación de la comunicación. De esta forma, podremos disponer de información confiable, científica y analítica sobre los procesos de desarrollo y el medio ambiente y contribuir a superar la crisis ecológica y social que pone en riesgo no sólo la estabilidad y viabilidad de nuestros países, sino los mismos fundamentos de la vida humana. Por esto creo que ALAIC debería incorporarla como un tema de debate e interés en sus futuros encuentros y congresos. Así estaremos en mejores condiciones para enfrentar los grandes desafíos que nos plantea el nuevo siglo que comienza.
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